Ya me indigné, ya marché, ya paré (o no) y ahora… ¿Qué hago?

Mtra. Andrea Quijas Aguilar

Blog161

Llego la Primavera Morada a México y se despertaron las jacarandas; y es así todas las mexicanas decidimos que no es normal el miedo a la inseguridad, que nos están matando de a 10 mujeres diarias (con la excepción que el día de la marcha mataron a 21) que no regresamos de la escuela, del trabajo, que salimos con miedo, que si regresamos; regresamos a hogares violentos y es así que en una marcha organizada vestidas de morado, miles de mexicanas salieron a marchar el domingo 8 de Marzo en el día Internacional de la Mujer.

El lunes 9 de Marzo se organizó un paro nacional de mujeres, donde podíamos decidir (en esta ocasión, porque no podemos elegir si regresamos vivas) si nos uníamos a la protesta mediante una simulación de la desaparición de las mujeres en la vida económica, social, familiar, académica. Los medios internacionales están llamando a este movimiento de derechos civiles la Primavera Morada Mexicana.

En Puebla, tuvimos una marcha previa el Jueves 5 de Marzo de estudiantes en contra de la violencia y los asesinatos de 3 estudiantes y un conductor en Huejotzingo. Cada vez se ven más estos movimientos de la sociedad civil que quiere que su voz se escuche para promover necesarios cambios estructurales que salvaguarden la integridad de los ciudadanos. Nosotros no somos los únicos, ni seremos los últimos; en Chile, Corea del Sur, Estados Unidos y muchos otros países organizan marchas o rallies para exigir a las instituciones soluciones de fondo.

Y ahora como dice el título de este artículo: Ya me indigné, ya marché, ya paré (o no) y ahora… ¿Qué hago?

Primero que nada quiero hablar un poco de el “O no”, muchas personas no tienen la posibilidad de ir a las marchas, de hacer paros y no por eso no están de acuerdo o no quisieran los cambios que en las calles se piden de canto en canto. Creo que uno de los rasgos que mas admiro de estos movimientos es la posibilidad de unirnos todos, apoyando lo que sabemos que es justo y que nos va a beneficiar. Si marcho, marcho por los que no están, porque desaparecieron o porque no pueden darse el lujo; por que me van a disculpar pero si es un lujo para muchas personas el ejercitar sus derechos civiles. Así que mantenernos unidos sin juzgar, sin evaluar el nivel de compromiso; creo que nos llevará a seguir enfocados en pedir cambios sin ver si el otro cambia, si no cambia, si no cambia lo suficiente o si solo fue por la selfie, estuvo ahí y los que no, también están ahí.

En WellBeing siempre hemos promovido el cambio permanente, tratar de reajustar, reencuadrar, reestructurar para cimentar el bienestar a lo largo de nuestro desarrollo. Creemos en que trabajar en la mejor versión de nosotros mismos es un proceso largo, gratificante y un compromiso de vida. Por esto debemos de implementar pequeñas estrategias que se vuelvan hábitos que nos ayuden a encaminarnos a una sociedad equilibrada, sin violencia, con bienestar.

No necesito que las mujeres dejen de hablar de mi para yo dejar de hablar de las mujeres, dejar de pensar que se ve taaan gorda, que es taaan mustia, que es zorra, perra o cualquier otro animal que se te ocurra, que obviamente se acostó con el jefe, que cómo que no se acostó con el jefe, que si tiene hijos, que si esta muy vieja, que si mejor trabajo en mí que en tratar de quitarle el valor al otro por mis propias inseguridades, miedos y falta de competencia. Y una vez que lo empieces a parar de verbalmente abusar de las mujeres, intenta dejar de pensar que todos los hombres son inútiles, tontos, abusivos, infelices, porque sabes que… nosotras los criamos, los empoderamos, les pasamos, permitimos y toleramos lo que después termina siendo intolerable.

La actitud combativa no tiene que ser agresiva y transgresora; aunque jamás entenderé el dolor y la impotencia de aquellas mujeres que en la desesperación de la pérdida, de la humillación, del dolor llegan a esos extremos y espero de todo corazón mis lectores que ninguno de nosotros lo experimente jamás. Espero que en la empatía y la asertividad, podamos poder límites saludables en mis relaciones del día a día para dejar de normalizar la violencia, para traer un poco de mas amabilidad a nuestras personas para poder transpirarla en todas mis interacciones, pero al mismo tiempo espero que tengamos la posibilidad de agradecer las libertades que tenemos y evaluar los riesgos para mantenernos a salvo física, mental y emocionalmente. L@s quiero viv@s y en bienestar.

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