Capital Intelectual; ¿Puedo invertirlo en una sociedad?

Mtra. Silvia Aguilar

El capital intelectual de una organización es parte de los activos intangibles y se encuentra en las personas que la conforman especialmente cuando diseñamos o rediseñamos procesos y también en los sistemas, en otras palabras, es el valor que tiene el conocimiento, las habilidades de las personas que forman parte de esa organización. Hoy más que nunca, el capital intelectual forma parte de la ventaja competitiva (Porter 1984) para mantener a las organizaciones vigentes en el mercado.

Podemos imaginar de pronto la cantidad de información que tiene una organización, agregar además la experiencia de sus colaboradores, la formación profesional que tienen y todo aquello que mantiene su operación vigencia de una empresa. Información de clientes, de estrategias de venta, de nuevos productos, de optimización financiera, información para generar ganancias, sobre procesos, etc.

El capital intelectual es difícil de medir contablemente, sin embargo, se puede considerar como propiedad intelectual, existen algunas metodologías para medirlo partiendo de que el conocimiento organizacional se mide a través del capital intelectual. Algunas metodologías pretenden establecer la diferencia entre el valor contable de los activos tangibles y su valor en el mercado. Algunas otras, realizan estimaciones acerca de los rendimientos futuros.

El capital intelectual está integrado por 4 elementos importantes: El capital humano desde luego más el capital estructural que tiene que ver con el conocimiento que se queda dentro de la organización a pesar de que el colaborador se vaya porque es propiedad de la organización, aunque este capital estructural lo haya generado el capital humano. El tercer elemento es el capital organizacional que tiene que ver con los manuales de procedimientos creados por la organización, pero sobre todo la forma en la que el capital humano los ha implementado, por último, está el capital relacional que comprende la relación con clientes y proveedores que desde luego sumen a la fidelidad y retención de ambos.

Para que una organización cuide y mantenga el capital intelectual, debe existir una cultura organizacional que procure y valide su importancia como este activo intangible que puede resultar la ventaja competitiva, es decir que los clientes prefieran a una empresa de la otra. Por lo tanto, si es posible realizar inversiones y formar parte de una sociedad a partir del capital intelectual.

En mi experiencia profesional, participé en sociedad para la creación de una institución de educación superior, realicé el diseño de los planes y programas de estudio, así como el diseño de los programas de educación continua y el diseño de los programas de formación docente. Esta producción intelectual más 20 años de experiencia docente y en la gestión de instituciones, fue considerada un activo intangible que, traducido a pesos, me permitió una participación accionaria en la organización.

Si poco a poco logramos valorar el conocimiento, la experiencia de las personas dentro de una organización, estaremos mas cerca de gestionar el conocimiento y mantener el nivel de competitividad en el mercado que tanto necesitamos en este mundo global.

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